Cinco errores en la comunicación de la Ciudad Inteligente

Fundación Telefónica señala en su documento ‘Smart Cities: un primer paso hacia la internet de las cosas’ que uno de sus objetivos de la Ciudad Inteligente es que “los ciudadanos puedan ser más conscientes” de los servicios públicos. Sí, hablamos de comunicación. A su vez, el ‘Libro Blanco Smart Cities’, trabajo publicado por Enerlis, Ernst and Young, Ferrovial y Madrid Network (Comunidad de Madrid, Cámara de Comercio y CEIM) en 2012, indica en sus Recomendaciones Generales sobre el gobierno en ‘smart cities’ que es necesario “fomentar la apertura de nuevos canales de comunicación con los ciudadanos” y “poner información de dominio público a disposición de la ciudadanía, en especial aquella referente a la Administración. Utilizar Internet como principal medio de exposición de dicha información. Además, la facilidad de acceso a los datos que se encuentran en la Red y el apoyo para su interpretación, deben ser aspectos fundamentales para garantizar la transparencia”. En virtud de estas recomendaciones, y una vez analizado el contexto de aplicación de la estrategia de ‘smart city’ en municipios españoles – en sus facetas económica, política y tecnológica-, cabe preguntarse por el conocimiento que tiene la población, concretamente el ciudadano, acerca del esfuerzo que hace su ciudad para posicionarse y consolidarse como una ‘ciudad inteligente’. En este sentido, vienen a cuento las siguientes consideraciones:

  1. Los ayuntamientos, en general, no cuentan con una herramienta específica de comunicación para trasladar a la opinión pública la evolución de su estrategia como ‘ciudad inteligente’.
  2. La apuesta por el desarrollo de una política de ‘smart city’ es evidente, pero no se percibe que la información relacionada tenga su hueco en medios locales, puesto que se diluye entre las informaciones del día a día. A su vez, los medios locales no entran a divulgar o formar en el concepto de ‘smart city’, básicamente cumplen con su objetivo de informar a partir de las notas de prensa o ruedas informativas de un ayuntamiento.
  3. En muchas ocasiones, tanto la comunicación como los términos empleados alrededor del concepto ‘smart city’ resultan demasiado especializados o técnicos como para que el ciudadano sea consciente del valor de las acciones de un consistorio en su desarrollo como ciudad inteligente.
  4. El desconocimiento acerca de los beneficios reales de la inversión en una política de ‘smart city’ puede provocar el traslado de un mensaje de gasto elevado.
  5. El gran volumen de informaciones y noticias generadas por los ayuntamientos no facilita la diferenciación por parte del ciudadano de los avances de su municipio como ‘ciudad inteligente’. Esto hace que el ciudadano de a pie no participe ni provea de ‘feedback’ a sus representantes públicos en su estrategia como ‘smart city’. Se percibe la ausencia de comunicación específica a través de redes sociales, lo que, en caso de suceder, abonaría el terreno a la participación y la colaboración ciudadana.

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