Second screen en deporte: la democracia del tiempo real

Second Screen en Deporte

La televisión social no es una nueva tendencia, es un hábito que se ha consolidado entre los aficionados del deporte. La audiencia que consume acontecimientos deportivos en televisión habitualmente busca información en redes sociales e interactúa desde su teléfono móvil. De hecho, según Octagon UK, hasta el 76% de los adultos británicos ha utilizado una segunda pantalla en el último año mientras consumía un evento deportivo. Hablamos del ascenso del ‘second screen’, un fenómeno que abre nuevas posibilidades para las marcas y que supone un cambio de paradigma en las estrategias de marketing. El que no entienda la conversación y el tiempo real, está fuera.

Las grandes marcas y las agencias de publicidad estadounidenses reservan sus mejores creatividades para la Super Bowl, la finalísima del fútbol americano. Se llegan a pagar hasta tres millones de euros por un anuncio de 30 segundos. Sin embargo, en 2013, una circunstancia extradeportiva provocó que el anuncio más aplaudido tuviera coste cero. Corría el tercer cuarto del partido entre Baltimore Ravens y San Francisco 49ers cuando un apagón dejó sin luz el Superdome de Nueva Orleans. En medio del desconcierto general y un revuelo sin precedentes en redes sociales, la marca de galletas Oreo lanzó el siguiente tuit acompañado por una galleta en penumbra: “Power out? No problem. You can still dunk in the dark” (“Sin luz. No te preocupes, todavía puedes mojar en la oscuridad”). El ingenio de los creativos de Oreo provocó que el apagón pasara a un segundo plano para que la audiencia comentara el tuit y su posible doble sentido. Sin ser anunciante de la Super Bowl, la compañía obtuvo un impacto global superior al de otras marcas que habían pagado una auténtica fortuna. El ‘efecto Oreo’ se puede considerar como el ‘bautismo’ de la ‘segunda pantalla’ en deportes. Pero, ¿de qué estamos hablando?

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Habitualmente se asocia el concepto ‘segunda pantalla’ (‘second screen’) con la utilización de un ordenador o dispositivo móvil mientras se consume televisión (‘first screen’). Este uso va inevitablemente unido a la utilización de redes sociales (Facebook y Twitter, fundamentalmente), servicios de mensajería (WhatsApp, Line…) o la consulta de webs informativas. En el reciente informe ‘Second Screen Research: The White Space’, publicado por Octagon UK, se afirma que hasta el 76% de los adultos ha utilizado la ‘segunda pantalla’ en el último año mientras consumía un evento deportivo. Joel Seymour-Hyde, vicepresidente de estrategia de Octagon UK, indica que el nombre del informe no es casual: “Utilizamos el término ‘espacio en blanco’ porque vemos en la ‘segunda pantalla’ una gran oportunidad para las marcas que utilizan el deporte en sus comunicaciones de marketing. Nadie se ha apropiado de este nicho, por lo que hay espacio para que las marcas jueguen en él, algo que no siempre ocurre en otros canales”. El estudio realizado en Reino Unido determina la importancia que tienen las redes sociales para arrastrar audiencia de un medio a otro. Así, el 38% de los encuestados reconoce haber conectado la televisión para ver un evento deportivo del que ha tenido referencia en Internet, fundamentalmente a través de Facebook y Twitter.

Datos y opinión
El canal está claro. Las redes sociales suponen un medio de comunicación básico sin el que probablemente no se entiendan los eventos deportivos en un mundo conectado. Pero esos canales sociales necesitan contenido, un contenido generado por los propios usuarios. Según ‘Second Screen Research: The White Space’, se pueden identificar dos grandes categorías en los objetivos de los usuarios que consumen una ‘segunda pantalla’: la búsqueda de información adicional en tiempo real (resultados, estadísticas…) y la voluntad de conocer y compartir opiniones sobre lo que está ocurriendo en el terreno de juego. De hecho, en el caso del Reino Unido, destaca un dato concreto: el 45% de los aficionados al fútbol siente que no hay estadísticas suficientes durante el tiempo de juego. ¿Dónde las buscan? En su ‘segunda pantalla’.

Una vez conseguida la audiencia gracias a la ‘segunda pantalla’ se abren nuevas posibilidades para las marcas. De hecho, se habla del ‘renacimiento’ de los formatos publicitarios tradicionales en el deporte. Así, la publicidad perimetral, las vallas, parecen tener una segunda vida: el 72% de la audiencia que consume ‘segunda pantalla’ recuerda las marcas frente al 58% del segmento que solo ve el espectáculo por televisión. Pero, más allá del formato, en una estrategia de ‘second screen’ es de vital importancia la elección del ‘timing’. Según Octagon UK, hay dos momentos clave en los que los fans realizan la mayoría de sus acciones en redes sociales: durante el juego y en los descansos. De hecho, hay entre tres y seis veces más interacción en estos momentos que antes o después del partido o competición.

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En relación con esta tendencia, canales y competiciones han reaccionado con nuevas propuestas para los aficionados. En todas ellas, son clave tanto la conversación como el tiempo real. En España, la Liga BBVA (LFP) y Mediapro han firmado un acuerdo con Twitter. Desde la cuenta @LaLiga se podrán ver vídeos de los partidos casi en tiempo real gracias a la herramienta Amplify. Por su parte, TVE ha desarrollado +TVE, una aplicación social que permite capturar clips de hasta 30 segundos y posibilita añadir contenidos y servicios complementarios, acciones que se están llevando a cabo en los partidos de Champions League que emite el canal público. En Inglaterra, por su parte, Sky Sports ha llegado a un acuerdo con Twitter para ofrecer clips de la Champions League en tiempo real. Más avanzada es la propuesta de ‘second screen’ de Time Warner para Los Ángeles Lakers, que además de imágenes en tiempo real, ofrece repeticiones, tomas no vistas en televisión, entre otros contenidos. También en Estados Unidos, ESPN experimentó en septiembre del año pasado en el combate entre Floyd Mayweather y Canelo Álvarez con ESPN Deportes Sync. El servicio ya no está activo.

¿Cuál es el siguiente paso para la ‘segunda pantalla’ en deporte? A las aplicaciones y herramientas gestionadas por competiciones y medios de comunicación se están sumando los propios clubes. Por ejemplo, el Manchester City trabaja estrategias durante los partidos para los aficionados que no están en el campo. Pero, como indica Seymour-Hyde, se está produciendo un cambio de paradigma y los términos podrían estar mutando, puesto que las redes sociales centran la atención durante un evento deportivo por delante del consumo televisivo. El ejecutivo de Octagon UK deja el debate en el aire: “¿Es lo que ven los aficionados en su móvil lo que les conduce a la televisión o es al revés?”.

 

Nota: este artículo forma parte del contenido del número 4 (marzo 2014) de Metadeporte.

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Drones en Periodismo


Durante la segunda temporada de The Newsroom, Sloan Sabbith (Olivia Munn) ha insistido hasta la saciedad a Will McAvoy (Jeff Daniels) acerca de los graves riesgos que suponen los drones o sistemas aéreos no tripulados (UAS, Unmanned Aerial System, o UAV, Unmanned Aerial Vehicles). Estas aeronaves, que vuelan sin tripulación humana a bordo, habitualmente se utilizan en misiones militares. Sin embargo, el uso de estos vehículos no se circunscribe a un cometido exclusivamente agresivo. La tecnología posibilita que los drones sirvan para desarrollar programas de agricultura de precisión o participar en la extinción de incendios, entre otros servicios. De hecho, el sector contempla un crecimiento exponencial en los próximos años. La Association for Unmanned Vehicle Systems International (AUSVI) prevé que el uso de esta herramienta en distintos campos comerciales genere 100.000 empleos hasta 2025 y que el impacto económico se dispare hasta los 60.000 millones de euros, solo en Estados Unidos.

En la actualidad, en Europa hay más de 400 modelos de UAV distintos, según la revista Atenea, Seguridad y Defensa. El 90% tiene una aplicación comercial. De hecho, empresas españolas como Nitrofirex, USol, Catuav, Flightech o Panorámico ya trabajan intensamente en este sector. Sin embargo, la legislación todavía va por detrás de los usos comerciales de estos vehículos y podría ralentizar su ‘despegue’. Mientras en Estados Unidos la Federal Aviation Administration (FAA) se ha marcado 2015 como fecha límite para poner en marcha una ley del sector, la Comisión Europea trabaja desde 2012 para trazar una hoja de ruta para legislar los drones. Durante este año está previsto que se aprueben las primeras normativas que permiten utilizar UAVs comerciales de menos de 25 kilos, siempre que estén en la conocida ‘línea de vista’, es decir, a la vista de la persona que los controla. En este sentido, la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) ya trabaja dos reales decretos en sintonía con esta normativa. Más allá, en diez años, la Unión Europea estima que no habrá restricciones y los drones, independientemente de su peso, podrán desplazarse por el espacio aéreo comercial.

 

Estudios especializados

La utilización de drones no ha pasado desapercibida para universidades y escuelas de periodismo. La Universidad de Nebraska-Lincoln puso en marcha en 2011 el Drone Journalism Lab, en el que los estudiantes aprenden a elaborar drones, de acuerdo con los estándares legales y éticos, y los utilizan con fines periodísticos. El laboratorio propone distintos usos (cobertura de desastres, manifestaciones…) y la explotación del vídeo online como plataforma de publicación para el material obtenido. La Universidad de Missouri ha ido más allá. Solicitó autorización a la FAA para crear el primer programa/cátedra de periodismo con drones. Sin embargo, la administración federal le ha denegado los permisos necesarios para consolidar este proyecto.

Ambas universidades hacen un seguimiento constante de todo proyecto o material que se comparte en la Red. En dos años de trabajo, podrían destacarse los siguientes usos y ejemplos de periodismo y/o comunicación con drones:

 

Una herramientas para el periodismo de datos

Para que el uso de drones se consolide, está tecnología deberá superar una serie de barreras que hoy en día están retrasando su consolidación y que realmente cuestionan si el periodismo está preparado para los drones y viceversa:

  • Marco regulatorio sin definir. Cada país, una norma. En algunos casos, restrictiva (Estados Unidos, Alemania…); en otros, ‘barra libre’ (Brasil, México…).
  • Problemas de privacidad. El hecho de sobrevolar propiedades privadas o concentraciones de personas sitúa a los drones en un limbo legal.
  • Inseguridad e incidentes. Los drones no son infalibles, ni sus pilotos tampoco. Son conocidos algunos accidentes -España, Estados Unidos… -en los que ha habido heridos por la caída de un UAV.
  • Inversión económica y dificultad en el uso. Un drone requiere de ciertas habilidades  y conocimientos que un periodista quizá no tenga. Por ello, hasta la fecha, los aparatos y los servicios son contratados a terceros, con lo que en algunos casos se pone en entredicho el supuesto ahorro que se consigue con esta tecnología.

Hasta ahora, las distintas experiencias conocidas de uso de drones para fines periodísticos se ciñen exclusivamente al valor diferencial que aporta la imagen conseguida. No deja de ser una imagen aérea de bajo coste que hasta hace poco solo se podía obtener cuando el presupuesto posibilitaba el alquiler de medios como un helicóptero o un globo. A su vez, las posibilidades de distribución que  ofrecen plataformas como YouTube o Vimeo abaratan todavía más su producción. Sin embargo, todavía no se han explotado todas las posibilidades para conseguir información que ofrece un drone. Los equipos que se utilizan fundamentalmente en agricultura llevan incorporados distintos sensores que sirve para visualizar, por ejemplo, el grado de maduración de un cultivo o la calidad del terreno. Con las imágenes obtenidas el periodista pueden trabajar informaciones que no se basan exclusivamente en un vídeo aéreo, sino en datos. Es una interesante unión entre drones de uso civil y el denominado como periodismo de datos. Probablemente, con los datos en la mano, Sloan Sabbith quizá convenciera a Will McAvoy sobre la importancia de los drones en periodismo.