Drones en Periodismo


Durante la segunda temporada de The Newsroom, Sloan Sabbith (Olivia Munn) ha insistido hasta la saciedad a Will McAvoy (Jeff Daniels) acerca de los graves riesgos que suponen los drones o sistemas aéreos no tripulados (UAS, Unmanned Aerial System, o UAV, Unmanned Aerial Vehicles). Estas aeronaves, que vuelan sin tripulación humana a bordo, habitualmente se utilizan en misiones militares. Sin embargo, el uso de estos vehículos no se circunscribe a un cometido exclusivamente agresivo. La tecnología posibilita que los drones sirvan para desarrollar programas de agricultura de precisión o participar en la extinción de incendios, entre otros servicios. De hecho, el sector contempla un crecimiento exponencial en los próximos años. La Association for Unmanned Vehicle Systems International (AUSVI) prevé que el uso de esta herramienta en distintos campos comerciales genere 100.000 empleos hasta 2025 y que el impacto económico se dispare hasta los 60.000 millones de euros, solo en Estados Unidos.

En la actualidad, en Europa hay más de 400 modelos de UAV distintos, según la revista Atenea, Seguridad y Defensa. El 90% tiene una aplicación comercial. De hecho, empresas españolas como Nitrofirex, USol, Catuav, Flightech o Panorámico ya trabajan intensamente en este sector. Sin embargo, la legislación todavía va por detrás de los usos comerciales de estos vehículos y podría ralentizar su ‘despegue’. Mientras en Estados Unidos la Federal Aviation Administration (FAA) se ha marcado 2015 como fecha límite para poner en marcha una ley del sector, la Comisión Europea trabaja desde 2012 para trazar una hoja de ruta para legislar los drones. Durante este año está previsto que se aprueben las primeras normativas que permiten utilizar UAVs comerciales de menos de 25 kilos, siempre que estén en la conocida ‘línea de vista’, es decir, a la vista de la persona que los controla. En este sentido, la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) ya trabaja dos reales decretos en sintonía con esta normativa. Más allá, en diez años, la Unión Europea estima que no habrá restricciones y los drones, independientemente de su peso, podrán desplazarse por el espacio aéreo comercial.

 

Estudios especializados

La utilización de drones no ha pasado desapercibida para universidades y escuelas de periodismo. La Universidad de Nebraska-Lincoln puso en marcha en 2011 el Drone Journalism Lab, en el que los estudiantes aprenden a elaborar drones, de acuerdo con los estándares legales y éticos, y los utilizan con fines periodísticos. El laboratorio propone distintos usos (cobertura de desastres, manifestaciones…) y la explotación del vídeo online como plataforma de publicación para el material obtenido. La Universidad de Missouri ha ido más allá. Solicitó autorización a la FAA para crear el primer programa/cátedra de periodismo con drones. Sin embargo, la administración federal le ha denegado los permisos necesarios para consolidar este proyecto.

Ambas universidades hacen un seguimiento constante de todo proyecto o material que se comparte en la Red. En dos años de trabajo, podrían destacarse los siguientes usos y ejemplos de periodismo y/o comunicación con drones:

 

Una herramientas para el periodismo de datos

Para que el uso de drones se consolide, está tecnología deberá superar una serie de barreras que hoy en día están retrasando su consolidación y que realmente cuestionan si el periodismo está preparado para los drones y viceversa:

  • Marco regulatorio sin definir. Cada país, una norma. En algunos casos, restrictiva (Estados Unidos, Alemania…); en otros, ‘barra libre’ (Brasil, México…).
  • Problemas de privacidad. El hecho de sobrevolar propiedades privadas o concentraciones de personas sitúa a los drones en un limbo legal.
  • Inseguridad e incidentes. Los drones no son infalibles, ni sus pilotos tampoco. Son conocidos algunos accidentes -España, Estados Unidos… -en los que ha habido heridos por la caída de un UAV.
  • Inversión económica y dificultad en el uso. Un drone requiere de ciertas habilidades  y conocimientos que un periodista quizá no tenga. Por ello, hasta la fecha, los aparatos y los servicios son contratados a terceros, con lo que en algunos casos se pone en entredicho el supuesto ahorro que se consigue con esta tecnología.

Hasta ahora, las distintas experiencias conocidas de uso de drones para fines periodísticos se ciñen exclusivamente al valor diferencial que aporta la imagen conseguida. No deja de ser una imagen aérea de bajo coste que hasta hace poco solo se podía obtener cuando el presupuesto posibilitaba el alquiler de medios como un helicóptero o un globo. A su vez, las posibilidades de distribución que  ofrecen plataformas como YouTube o Vimeo abaratan todavía más su producción. Sin embargo, todavía no se han explotado todas las posibilidades para conseguir información que ofrece un drone. Los equipos que se utilizan fundamentalmente en agricultura llevan incorporados distintos sensores que sirve para visualizar, por ejemplo, el grado de maduración de un cultivo o la calidad del terreno. Con las imágenes obtenidas el periodista pueden trabajar informaciones que no se basan exclusivamente en un vídeo aéreo, sino en datos. Es una interesante unión entre drones de uso civil y el denominado como periodismo de datos. Probablemente, con los datos en la mano, Sloan Sabbith quizá convenciera a Will McAvoy sobre la importancia de los drones en periodismo.